martes, 28 de mayo de 2013
Hoy no.
Hoy no soy alguien que quieras ver, hoy apenas soy un apetito con deseos de escribir.
Quiero sentarme solo y solamente empujar las teclas hasta que los dedos pidan clemencia, como cuando la fiebre de los primeros acordes llenaba de sangre el mástil de aquella “flying v” blanca y lunar.
Sin prefiguraciones ni exactitudes, sin darle importancia a los motivos; hoy quiero descifrar los componentes del caos que retumba en mi bóveda craneana.
hoy quiero hablar desde el latido, desde la furia, desde este sentir casi felino que se transmuta en locura; La vida se fuga en cada arena que se precipita desde el reloj, yo quiero congelarla en una frase, en un logos, en una intención.
Busco callar con letras ese grito que emerge desde las heridas que no sanan; trancribir para el viento las contraseñas que ocultan los sentidos y masturbar a las musas mientras convierto en palabras sus gemidos.
Hoy no atenderé el teléfono, ni abriré la puerta… Hoy quiero fugarme de la especie sin eternidad, reteniendo “bajo una luna hostil” los signos fugaces de mi lado inseguro.
Quiero suspender lo inmediato, lo transitorio, escaparme al mundo del negro sobre blanco para buscar un atajo hacia tus concavidades.
Jugar a ser el “master of puppets” en un mundo acido e inexistente y crear allí, con suprema ferocidad, un universo múltiple, un multiverso, que contenga toda la ira feliz que me cruza en este momento. Un mundo donde la razón sea una ráfaga de sin sentido y las caricias sean la única moneda de circulación legal.
Hoy quiero internarme a juntar palabras que se conecten como maquinas deseantes en una galaxia sin dios y sin diablo y no me importa que tus ojos las tropiecen o no, no me importa si asaltan tu cielo, ni me importa si tus sentidos copulan con ellas.
Hoy he decidido ser un capitán ahab en busca de mi propia ballena blanca; como un profeta de la entropía cruzaré mi desierto demencial sin ánimos de redención, aunque alguna tarde cualquiera, frente a un pelotón de fusilamiento, recuerde el día en que voy a conocer el hielo.
Hoy mis letras son un aullido cosmico solo para locos, un rocinante motorizado de 1200 caballos de fuerza que busca acompañar a un par de aventureros, hoy quiero enderezar entuertos en algún lugar de la mancha.
Modesto y sombrío, tal vez un poco mezquino, hoy no abriré la puerta de mi casa y apagaré el teléfono celular.
Hoy no me busques en esta dimensión, ni en el reloj, ni en tus lógicas, ni en nuestros bares
...hoy no.
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