Buscar no sabes que, entre la gente que mira a un mimo; entre quienes aplauden, entre quienes se van, entre los que no se ríen; buscar en las que dejan algo en el sombrero, en los que se dejan llevar por la risa, pero buscar...
Buscar no sabes que, no sabes a quién... Esperar que te sorprenda una voz desconocida en la conversación de los niños, en el monologo de los locos, en el vaivén de la cola que mueve un perro de la calle.
Buscar sin saber si realmente quieres encontrar; buscar una huella, un gesto, una nada, pero buscar.
Buscar en la portada de un libro viejo, en la melodía de un disco pirata… y en el helado de una haitiana buscar un sabor que no has perdido.
Buscar lo que se oculta a los ojos del distraído, buscar el vuelo en un día visto de lejos, buscar formas, sentimientos y tímidas miradas, buscar un nuevo marasmo, buscar otro extravío, pero siempre buscar.
Buscar en la plaza, en el parque, en la acera, buscar un rastro, un signo, una ráfaga de brisa que inspire nuevas consignas; buscar algo en el museo que hable de exactitudes o de abstracciones para dejarse llevar por una frontera sin sentido.
Buscar como si fuera domingo en la tarde y quisieras que la luna te tropiece sin querer, como si quisieras que la belleza te regalara una sonrisa, buscar lo que para alguna gente resulta invisible, siempre buscar.
Buscar y encontrar la complicidad de un vuelo;
Buscar y aceptar una senda que se aleja del asfalto;
Buscar y atrapar el guiño de un mar que espera detrás del Guaraira Repano.