martes, 3 de septiembre de 2019

Caminata dominical



Buscar no sabes que, entre la gente que mira a un mimo; entre quienes aplauden, entre quienes se van, entre los que no se ríen; buscar en las que dejan algo en el sombrero, en los que se dejan llevar por la risa, pero buscar... 


Buscar no sabes que, no sabes a quién... Esperar que te sorprenda una voz desconocida en la conversación de los niños, en el monologo de los locos, en el vaivén de la cola que mueve un perro de la calle. 

Buscar sin saber si realmente quieres encontrar; buscar una huella, un gesto, una nada, pero buscar. 

Buscar en la portada de un libro viejo, en la melodía de un disco pirata… y en el helado de una haitiana buscar un sabor que no has perdido. 

Buscar lo que se oculta a los ojos del distraído, buscar el vuelo en un día visto de lejos, buscar formas, sentimientos y tímidas miradas, buscar un nuevo marasmo, buscar otro extravío, pero siempre buscar.

Buscar en la plaza, en el parque, en la acera, buscar un rastro, un signo, una ráfaga de brisa que inspire nuevas consignas; buscar algo en el museo que hable de exactitudes o de abstracciones para dejarse llevar por una frontera sin sentido. 

Buscar como si fuera domingo en la tarde y quisieras que la luna te tropiece sin querer, como si quisieras que la belleza te regalara una sonrisa, buscar lo que para alguna gente resulta invisible, siempre buscar. 

Buscar y encontrar la complicidad de un vuelo;
Buscar y aceptar una senda que se aleja del asfalto;
Buscar y atrapar el guiño de un mar que espera detrás del Guaraira Repano.

lunes, 2 de septiembre de 2019

Oleo de luna sobre parque central.





Se asoma sobre un muro para mirarme de frente; su halo acecha a una ciudad que duerme para ser lienzo de su trayecto; escudriñando todo con ojos profundos, busca palabras nuevas, otros significados, melodías distintas… y yo me desvelo descifrando el enigma de su llegada.

Ella ha escuchado antiguas lenguas e invoca los brillos que habitan en la sonrisa de los desafortunados; en su danza pronuncia colores que palpitan en el corazón de la tierra y que hoy enarbola para acompañar el canto de los justos… Su halo es gesto que me habla sin hablar y escucha los pensamientos de mis sienes noctambulas.

Antes de que apareciera en el firmamento ya la presentía; por eso me acerco, inspirado por su incesante belleza y temeroso de su cabello insomne.

Luna paranoica, que llegas cuando agosto va partiendo, no me preguntes quien soy, ni me pidas que siga siéndolo. No ando buscando estrellas, pero me interesan los pasos que dibujas entre los Caobos y la estación del Metro

Cuando te asomes a la ciudad desde la montaña piensa en este lobo distante que busca tu reflejo cada mañana. Míster Hyde sabe lo que digo, soy un sargento pimienta que vuela con Lucy y sus diamantes, un sombrerero demente que en silencio aúlla tu nombre.

Luna lunera, luna rebelde, luna llegada desde el oriente, en la distancia te he inventado una risa, en el silencio cierro los ojos y es tu mirada lo que estoy viendo.

Fluye luna… déjate llevar por el insomnio, no dejes de construir el mundo que se asoma a tus ojos cuando ríes.

Déjame dormir luna, va llegando el día de atravesar el espejo para huir de tanta cordura.

Déjame despertar luna, para encontrarme con tus ojos asomados en el muro que inventas para mí.