jueves, 31 de octubre de 2019

Libertad Impuesta

No vamos a buscar tu información, tu mismo vas a darnosla. Ya no iremos a buscarte, tu nos diras donde te encuentras". 

Decia el jefe del FBI, en la época en que crearon las redes sociales.

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No es que me molesten estas modas que imponen las redes sociales para masificar el uso de sus servicios a partir del morbo colectivo.
Por el contrario disfruto mucho esas gráficas de las mujeres mostrándose y jugando con la psique de sus seguidores y seguidoras, gozo junto a ellas con esas libertades tontas que permite el terriblemente controlado siglo 21.
Por otro lado me resulta interesante que la lucha por la no cosificación de la mujer, haya devenido en la sobreexposición de su feminidad, en estos tiempos.
Ya no necesitan de modelos carisimas para promover el uso de redes sociales, las mismas usuarias son el medio.
Y me pregunto, desde mi más profunda ignorancia sobre el tema:
De algún modo, perverso y bizarro, esta auto exposición resulta en un aporte a la cosificación de la mujer contra la que tanto han luchado las feministas/ comunistas?
No aporta hacia el avance de una autocosificación?
En verdad es un modo de libertad lo que estamos presenciando?
Existe la libertad controlada?

la libertad impuesta?

miércoles, 30 de octubre de 2019

100 años y soledad

Me gusta volver a Macondo. 

Recorrer esas calles y conseguir a la gente que conocí en la adolescencia y que aun siguen allí, reconstruyendose nuevamente en cada paso de pagina.

La onda de los que vienen, la partícula de lo que esta sucediendo, no termina de ser y siempre comienza. 

Macondo, azotado por su ultima tormenta y con el ultimo de los Buendia terminando sus horas sobre el lomo de las hormigas. 

Macondo suspirado por el coronel Aureliano frente a un pelotón de fusilamiento, donde "El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo." ...

lunes, 21 de octubre de 2019

Ven!

Últimamente suele visitarlo una voz insomne, un susurro capaz de reparar puentes enfermos de olvido; otras veces lo asalta una mirada sepia, etérea y fija, que con sutileza disminuye el dolor de las lesiones que dejó la tarde y la frialdad de las fronteras impuestas por el miedo.


La voz le habla suavemente para no despertarlo, ella sabe que es imposible molestar a quien no descansa... y le habla en silencio, con códigos que él conoce bien.


La mirada le dibuja caminos con sus alas rojizas, le silba señales que han sido compuestas a cuatro manos y le recita andares que habían sido robados a la noche y al frío.


Él busca silenciarla y decide dormir; por eso abandonó el mueble que cada vez era mas verde, por eso en un trago de agua quiso sorber la culpa de recaer en su nuevo vicio: Viajar como intruso en el vértigo de los sueños que surcan la noche, colearse en la materia onírica que vuela sobre una ciudad recién llovida…


¿Sueñan los gatos con ojos de perro azul? ¿Podrá Mister Hyde esconderse entre las arenas de Reverón?


Estuvo casi una hora apoyado en la ventana, fumando y mirando edificios con luces en off, recordando aquel antiguo poema sobre unos pies fríos que debían calentarse con abrazos y canciones... y se pregunto si aquella musa habría conseguido el orgasmo tan presentido y tan bien descrito por truenos y gotas fulminantes.


Decidió apagar la luz; de fondo seguía sonado "Shine on your crazy diamond" y en sus manos se mantenía rugiendo la voz oceánica de Zaratustra, por eso se llevó el libro a la cama y lo deslizo bajo la cabecera, por eso dejó que el blues progresivo fuese el único sonido…


Afuera, las primeras luces del día se confundían con los brillos del relámpago.


Él logró dormirse entre el solo de saxofón tenor y la ráfaga de viento que introduce “Wish You Were Here”. Pero antes estuvo repitiendo, como si fuera un mantra, la canción breve que le susurraba la voz del insomnio: VEN!

martes, 3 de septiembre de 2019

Caminata dominical



Buscar no sabes que, entre la gente que mira a un mimo; entre quienes aplauden, entre quienes se van, entre los que no se ríen; buscar en las que dejan algo en el sombrero, en los que se dejan llevar por la risa, pero buscar... 


Buscar no sabes que, no sabes a quién... Esperar que te sorprenda una voz desconocida en la conversación de los niños, en el monologo de los locos, en el vaivén de la cola que mueve un perro de la calle. 

Buscar sin saber si realmente quieres encontrar; buscar una huella, un gesto, una nada, pero buscar. 

Buscar en la portada de un libro viejo, en la melodía de un disco pirata… y en el helado de una haitiana buscar un sabor que no has perdido. 

Buscar lo que se oculta a los ojos del distraído, buscar el vuelo en un día visto de lejos, buscar formas, sentimientos y tímidas miradas, buscar un nuevo marasmo, buscar otro extravío, pero siempre buscar.

Buscar en la plaza, en el parque, en la acera, buscar un rastro, un signo, una ráfaga de brisa que inspire nuevas consignas; buscar algo en el museo que hable de exactitudes o de abstracciones para dejarse llevar por una frontera sin sentido. 

Buscar como si fuera domingo en la tarde y quisieras que la luna te tropiece sin querer, como si quisieras que la belleza te regalara una sonrisa, buscar lo que para alguna gente resulta invisible, siempre buscar. 

Buscar y encontrar la complicidad de un vuelo;
Buscar y aceptar una senda que se aleja del asfalto;
Buscar y atrapar el guiño de un mar que espera detrás del Guaraira Repano.

lunes, 2 de septiembre de 2019

Oleo de luna sobre parque central.





Se asoma sobre un muro para mirarme de frente; su halo acecha a una ciudad que duerme para ser lienzo de su trayecto; escudriñando todo con ojos profundos, busca palabras nuevas, otros significados, melodías distintas… y yo me desvelo descifrando el enigma de su llegada.

Ella ha escuchado antiguas lenguas e invoca los brillos que habitan en la sonrisa de los desafortunados; en su danza pronuncia colores que palpitan en el corazón de la tierra y que hoy enarbola para acompañar el canto de los justos… Su halo es gesto que me habla sin hablar y escucha los pensamientos de mis sienes noctambulas.

Antes de que apareciera en el firmamento ya la presentía; por eso me acerco, inspirado por su incesante belleza y temeroso de su cabello insomne.

Luna paranoica, que llegas cuando agosto va partiendo, no me preguntes quien soy, ni me pidas que siga siéndolo. No ando buscando estrellas, pero me interesan los pasos que dibujas entre los Caobos y la estación del Metro

Cuando te asomes a la ciudad desde la montaña piensa en este lobo distante que busca tu reflejo cada mañana. Míster Hyde sabe lo que digo, soy un sargento pimienta que vuela con Lucy y sus diamantes, un sombrerero demente que en silencio aúlla tu nombre.

Luna lunera, luna rebelde, luna llegada desde el oriente, en la distancia te he inventado una risa, en el silencio cierro los ojos y es tu mirada lo que estoy viendo.

Fluye luna… déjate llevar por el insomnio, no dejes de construir el mundo que se asoma a tus ojos cuando ríes.

Déjame dormir luna, va llegando el día de atravesar el espejo para huir de tanta cordura.

Déjame despertar luna, para encontrarme con tus ojos asomados en el muro que inventas para mí.