domingo, 16 de diciembre de 2012

A pie.


Nunca supo como fue, ni porque volteó al escuchar un nombre que no era el suyo. Solo pensaba como le contaría a su leona, la forma en que se metió en ese problemón (- Claro si ella nunca me cree.

su memoria trataba de echar mano a detalles que hicieran creíble su historia para que no fuera tomada como una excusa para llegar tarde

- ...A mi mano derecha un par de adolescentes en plena experiencia de estallido hormonal... el le cantaba, se supone que aloido... lo malo es que ella no sabía que el muchachito quería mostrar sus dotes de MC. le cantaba algo sobre el ketchup y le decía que no importaba si era hiphopera o hippie (se pronuncia jipi, jajaja). lo malo es que la chama era una excusa para hacerse oír por todos lo que a esa hora del metro estábamos padeciendo su voz.

del lado izquierdo, había un celular sonando... con una de esas musiquitas que son cortas y repetitivas, agudas y atorrantes.... y sonaba y nadie lo atendía. la gente bromeaba sobre la verguenza que le daba a la persona atenderlo por que "Seguro es un tostón" (un teléfono viejo, pues!)... y sonaba durisimo!!, configurado en modo ascendente... y sonaba y yo pensaba que era una de esas bromas de mal gusto en las que los "jodedores" se ríen de las caras que ponen sus víctimas.... y sonaba!.

unas pocas estaciones antes de bajarme de aquel vagón sin aire acondicionado justo frente mi irrumpió, de la nada, un silbido que subrayaba su "fuera de lugar". Junto a aquel celular que contrapesaba a la parejita de adolescentes quesúos, alguien que silbaba sin piedad con la miseria ajena se estaba haciendo notar con florituras y con texturas musicales que solo podían salir de unos cachetes inspirados, silbaba una de esas canciones que después te cuesta sacarla de la mente, una canción "pegostosa" que luego las quieres recordar y no te sale...

Así comenzó el primer día del resto de su vida, y el no se daba cuenta...

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