Hay gestos que igual son onda y
partícula, palabras indiferentes ante la distancia, palabras veladas que entran
a través de nuestros ojos usando lenguaje binario, cables, chips y silicio…
Hay palabras que se juntan para
sonreír los rostros de quien las tropieza y de silenciar los momentos oscuros y
de acompañar nuestros pasos por este círculo infinito de luz sideral.
Letras cómplices que discurren
como el azar y capturan nuestras miradas para saciar la sed que dejan los desencuentros.
Hay frases que juegan a
convertirse en abrazos, de vida y muerte que conspira contra el descuido para
encontrarnos entre cantos revolucionarios y miradas en sepia.
Letras conjuradas, palabras
virales, frases que nos habitan y se esparcen como melodías buscando librarnos de esas ausencias que llegan
con la noche, hay palabras que acompañan los susurros de una ciudad que duerme.
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