miércoles, 19 de diciembre de 2012

Tiempos de Amalivaca; El Pacto.(y VI)


Ahora estaban a merced de la lluvia, de los vientos. Ahora tendrían que prepararse para padecer los males que llegarían mas allá del mar y morir 

Así tendrían que aprender a convivir juntos como iguales y con otras familias, con otros pueblos.

Para no ser castigados nuevamente  se volvieron a la tierra que jamás los abandono. A ella dedicaron sus días, sus brazos y sus cantos.
La piel de los tamanacos tomó el color de la tierra. Ella, junto a la lluvia y al sol, puso  a prueba a toda aquella gente.

Si luchaban con arrojo, valor y tesón para hacer posible sus sueños de hacer mundos mas bellos que el que encontraron, entonces no morirán de olvido.

La sangre de los tamanacos renacería en cada futuro toda vez que el mundo necesitara ser otro. la palabra de los tamanaco cambiaría solo de piel.

La tierra, la lluvia y el sol recordaron el deseo de Amalivaca, él quería que los colores llenaran el cielo y recordaran su reunión, así crearon el arco iris.

Debió ser un circulo que recordara la vida, pero pensaron que sería mejor un arco que mostrara la obra inconclusa del creador del moriche y la lluvia.

Todo tamanaco debe emprender la lucha contra las fuerzas que se oponen a la creación, cada vez que, entre las nubes, se asoma aquel milagro.

Desde entonces, el arco iris es una señal vigilante, un pacto para vencer la tristeza y derrotar la sombra de aquella anciana incredula.

Ese arco de colores  debe inspirar el aliento que hace libres a los hombres y a las mujeres de esta tierra y el camino te retorno a los tiempos de Amalivaca.

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