Insomnios…
1
A esta hora mil luces palpitan queriendo darle un rostro a la ciudad, un rostro más espiritual, más lúdico, menos vertiginoso.
A
esta hora la noche es un lienzo lleno de un insomnio que te nombra y de
nuevo las letras se juntan para devenir en rutas de desvío hacia el
refugio quieto de tus ojos.
De nuevo contemplo tus fuegos sonreídos, los mismos que inspiran esta mirada perdida que te busca en las calles.
De nuevo he reincidido en huir hacia la sonrisa que alumbra mis letras antes del amanecer.
De nuevo ha reposado mi tarde en tus fulgores, los mismos que apagan mi aturdimiento...
De nuevo he encontrado el sosiego en tus silencios…
2
Si
pudiera conversar contigo te diría que no existirá el silencio mientras
las palabras busquen el florecimiento de un gesto en nuestros ojos, no
existirá el silencio mientras nuestras manos se asomen a las ventanas
buscando la forma de tocarse.
Solo existe una noche silenciosa de
dos miradas que no se encuentran, solo existe el andar de un tiempo que
se desgasta de tanto no vernos.
Si me dejaras hablarte, te diría
que existe un lobo aullando por tu amuleto lunar, un sargento pimienta
que te invita a improvisar otro metabolismo para el desvelo que nos
signa.
Te diría que hiciste existir unas alas extendidas sobre el viento…
Te diría que, lejos del vértigo y del asfalto, existen vuelos presintiendo una compañía…
Te
diría que el vuelo debe reírse de los cantos a la imposibilidad y debe
acariciar la figura que tiende su sombra sobre la arena.
Te diría que existe un intelecto amontonando letras noctambulas para en la mañana ponerlas a tus pies.
Te
diría que llegará el tiempo en que tu sombra se asome en mis arenas
para que el sol de la victoria proyecte la luz de nuestros vuelos.
3
No te rindas, conspira contra la distancia, contra la quietud, contra la tristeza que marca tus letras
Irrumpe en las esquinas del tiempo, lánzate contra la terrenalidad que niega la caricia que el viento guarda para tu rostro
Si la tormenta se abate, extender las alas es una obligación, y torcer la realidad es un compromiso con el vuelo.
Nadie es de nadie y a nadie le pertenecen los sueños tejidos en la distancia de mil madrugadas insomnes.
Nadie puede reclamar para si los suspiros y los sueños que escondemos entre las ojeras.
La tristeza no rima con los sentires que habitan en esos minutos en los que aun no nos hemos encontrado.
y que a veces hasta te presiento…
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