Primero invente una excusa para no estar quieto. Cómo llegar hasta
ciertos tiempos con ciertos espacios de anterioridad; para esto se
recomienda usar la luna como santo y seña para el encuentro con los
demás, Úsela cuando sea necesario pero no en exceso, ya que al hacerlo
corre el peligro de convertirse en filosofo o poeta.
Colocar un
pie al frente no es suficiente, ni basta con el que quedó atrás se mueva
hacia adelante, alternándose con el vértigo del movimiento. Escudriñe
por entre sus pensamientos innombrables y tómese de ellos de la misma
manera en que se aferra a la mano, un niño perdido. Muévase sintiendo
cada hilito de vida que se impone ante el avance del cemento, el asfalto
y el egoísmo. Ubique la luz que rebota en el brillo del rostro ajeno,
mire a los ojos del otro y no a su piel, pero tenga cuidado con la forma
en que intercepta la mirada de los demas ya que los ojos son demasiado
bullangeros cuando les tocan el tema del alma, La piel puede siempre
llega después, las palabras a veces no llegan, pero si logra ser
cuidadoso con la mirada, siempre llegará el gesto.
Por último,
invoque los mejores recuerdos que halle en el bolsillo de atrás del
pantalón, (Nunca busque en el monedero, A los buenos momentos les gusta
retozar sin presiones ficticias, por eso prefieren la abertura de la
media y el cuello de las camisas, o el espacio que contienen las paredes
de las copas) sienta como el alma contiene mejores direcciones que el
mapa de la ciudad, además es bueno que sepa que los pies duelen menos
cuando el alma los conduce.
Si el éxtasis de su existencia se lo
permite, invoque a los poetas y a los cantores, cante sus nombres y
silbe sus rostros (Las calles suelen ser condescendientes con quienes
silban sonriendo)
A la vez tarareé en los oídos del viento los
recuerdos del destino ( el viento suele ser muy agradecido y de seguro
sabrá recompensarle con una fresca y prolongada caricia que el resto de
los mortales también sabremos agradecer).
Por ultimo, al moverse por
el mundo sobre sus pies, muestre su mejor sonrisa , la del primer
encuentro en un cafetín o la del ultimo dia del primer grado...(se sabe
que la sonrisa usada en la complicidad de un beso robado puede dar muy
buenos resultados, cuando se anda por calles bulliciosas)
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