Se asoma sobre un muro para mirarme
de frente; su halo acecha a una ciudad que duerme para
ser lienzo de su trayecto; escudriñando todo con ojos profundos, busca
palabras nuevas, otros significados, melodías distintas… y yo me desvelo
descifrando el enigma de su llegada.
Ella ha escuchado antiguas
lenguas e invoca los brillos que habitan en la sonrisa de los desafortunados; En
su danza pronuncia colores que palpitan en el corazón
de la tierra y que hoy enarbola para acompañar de los justos… Su halo es gesto que me habla sin
hablar y escucha los pensamientos de mis sienes noctambulas.
Antes de
que apareciera en el firmamento ya la presentía; por eso me acerco,
inspirado por su incesante belleza y temeroso de su cabello insomne.
Luna paranoica, que llegas cuando
agosto va partiendo, no me preguntes quien soy, ni me pidas que siga siéndolo.
No ando buscando estrellas, pero me interesan los pasos que dibujas entre los Caobos y la estación del
Metro
Cuando te asomes a la ciudad
desde la montaña piensa en este lobo distante que busca tu reflejo cada mañana. Míster Hyde sabe lo que digo, soy un sargento pimienta que vuela con Lucy y
sus diamantes, un sombrerero demente que en silencio aúlla tu nombre.
Luna lunera, luna rebelde, luna
llegada desde el oriente, en la distancia te he inventado una risa, en el silencio
cierro los ojos y es tu mirada lo que estoy viendo.
Fluye luna… déjate llevar por el
insomnio, no dejes de construir el mundo que se asoma a tus ojos cuando te ríes.
Déjame dormir luna, va llegando
el día de atravesar el espejo que para huir de tanta cordura.
Déjame despertar luna, para encontrarme con tus ojos asomados en el muro que inventas para mí.

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