"Call me Ishmael": Con
esa frase comienza Moby Dick, el clásico de Herman Melville que hoy está
cumpliendo 161 años de haber sido escrito.
Es tan profunda la influencia de
este clásico de la literatura norteamericana que Gilles Deleuze se baso en
estas lectura para dar forma a algunos de sus conceptos y decía, parafraseando
a Melville en Moby Dick, que "si
nos asomamos a las profundidades de nuestra subjetividad –compuesta de
infinitas larvas– seguramente retornaremos de ellas con los ojos inyectados de
sangre y con los tímpanos reventados. Es este el destino del pensador".
Los tripulantes del Pequod
vienen de orígenes tan variados como Chile, Francia,
Islandia,
Holanda,
Italia,
Malta,
China,
Dinamarca,
Portugal,
India,
Inglaterra,
Tahití,
España
e Irlanda,
lo que sugiere que el Pequod es una representación de la humanidad en su
devenir histórico. Moby Dick, en todo caso, es una inspiración para quienes conocen
el objetivo de su vida y pagan cualquier precio por alcanzarlo.
“he aquí pues a este viejo canoso
e impío, persiguiendo a una ballena digna de Job por el mundo entero, al frente
de una tripulación compuesta principalmente por mestizos renegados, parias y
caníbales. una tripulación que parecía especialmente escogida por la fatalidad
para auxiliar a Ahab en su viaje monomaniaco”
Como saben, Ismael fue el único
sobreviviente tras asistir al infierno blanco de la ballena, y es quien cuenta ese momento… “después de
sumergirse en el fondo del mar y, hundir las manos entre los inexplicables
orígenes, las costillas, el vientre del mundo, de haber llegado a
conocer la furia desmedida del monstruo”.
Luego de leerla es fácil
reconocer que, en el fondo, todos estamos marcados por alguna locura ciega,
todos tenemos una ballena blanca que nos obsesiona, en el fondo todos somos
como “el Capitán Ahab, el de la pierna de
marfil”.
Todos somos como ese “señor de
los leviatanes” que alguna vez, en el centro de una tormenta, les dijo a sus marineros “me creen loco, pero
soy la locura enardecida, esa feroz locura que se calma solo para comprenderse
a sí misma”. Moby Dick, en todo caso, es una inspiración para quienes conocen
el objetivo de su vida y pagan cualquier precio por alcanzarlo.
Les dejo la última frase del Capitán
Ahab antes de lanzarse sobre su cetácea obsesión… su último aliento fue también
su mayor alegría… “Me precipito hacia
ti, ballena que todo lo destruyes sin vencer. Lucho contigo hasta el último
instante, desde el centro del infierno te atravieso, en nombre del odio vomito mi
último hálito sobre ti”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario