domingo, 16 de diciembre de 2012

Sobre Moby Dick



"Call me Ishmael": Con esa frase comienza Moby Dick, el clásico de Herman Melville que hoy está cumpliendo 161 años de haber sido escrito.
Es tan profunda la influencia de este clásico de la literatura norteamericana que Gilles Deleuze se baso en estas lectura para dar forma a algunos de sus conceptos y decía, parafraseando a  Melville en Moby Dick, que "si nos asomamos a las profundidades de nuestra subjetividad –compuesta de infinitas larvas– seguramente retornaremos de ellas con los ojos inyectados de sangre y con los tímpanos reventados. Es este el destino del pensador".
Los tripulantes del Pequod vienen de orígenes tan variados como Chile, Francia, Islandia, Holanda, Italia, Malta, China, Dinamarca, Portugal, India, Inglaterra, Tahití, España e Irlanda, lo que sugiere que el Pequod es una representación de la humanidad en su devenir histórico. Moby Dick, en todo caso, es una inspiración para quienes conocen el objetivo de su vida y pagan cualquier precio por alcanzarlo.
“he aquí pues a este viejo canoso e impío, persiguiendo a una ballena digna de Job por el mundo entero, al frente de una tripulación compuesta principalmente por mestizos renegados, parias y caníbales. una tripulación que parecía especialmente escogida por la fatalidad para auxiliar a Ahab en su viaje monomaniaco”
Como saben, Ismael fue el único sobreviviente tras asistir al infierno blanco de la ballena, y es quien cuenta ese momento… “después de sumergirse en el fondo del mar y, hundir las manos entre los inexplicables orígenes, las costillas, el vientre del mundo, de haber llegado a conocer la furia desmedida del monstruo”.
Luego de leerla es fácil reconocer que, en el fondo, todos estamos marcados por alguna locura ciega, todos tenemos una ballena blanca que nos obsesiona, en el fondo todos somos como “el Capitán Ahab, el de la pierna de marfil”.
Todos somos como ese “señor de los leviatanes” que alguna vez, en el centro de una tormenta,  les dijo a sus marineros “me creen loco, pero soy la locura enardecida, esa feroz locura que se calma solo para comprenderse a sí misma”. Moby Dick, en todo caso, es una inspiración para quienes conocen el objetivo de su vida y pagan cualquier precio por alcanzarlo.
Les dejo la última frase del Capitán Ahab antes de lanzarse sobre su cetácea obsesión… su último aliento fue también su mayor alegría…  “Me precipito hacia ti, ballena que todo lo destruyes sin vencer. Lucho contigo hasta el último instante, desde el centro del infierno te atravieso, en nombre del odio vomito mi último hálito sobre ti”.

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