domingo, 16 de diciembre de 2012

Al otro lado.


Hay algo más allá del horizonte. Es esa fina línea que asoma por el telón inverso de tu escote (tal vez sin querer, tú sin saberlo, yo lo prefiero).

El suave filo del sostén buscando aire, sacando pecho, que amenaza el pudor de tu camisa (tal vez sin querer, tú sin saberlo, yo lo prefiero). Apenas dos milímetros de sostén son suficientes para mantenerme perplejo durante todo el trayecto en esta carreera sin sobresaltos. Perplejo y vulnerable. como un tripón travieso que guarda un secreto.

Miro de reojo; tú tan a mi lado y tan desconocida. En esa postura tu camisa describe una curva entre dos botones que me permite ahondar aún más en la metafísica del sostén que permiten intuir tus senos tersos y pequeños, empinados y pequeños.

No quiero pensar que el sostén sujete nada. Prefiero creer que protege. Protege blanduras perfectas. Protege del viento, protege de tactos invibles.

Tomamos una nueva curva. te acomodas ajustando tu almohada entre ambos pechos, recuestas tu cabeza y ahora tu cuerpo parece una señal de prohibido (color luto).

Murió asfixiado el hueco con vistas de entre esos dos botones.

Maldigo las curvas tan cerradas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario